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viernes, 08 de diciembre de 2017

El para atletismo también aporta al medallero en Bolivia

Dairo con el oro y una plata, Paula Andrea con oro y plata, su hermano Luis Carlos con un oro, Brando con plata, y María Alejandra con su bronce, son historias inspiradoras que demuestran cómo el deporte transforma vidas, mueve corazones y genera ilusiones.

Paula Andrea se echó a llorar y se tapó la cara con las manos, derrumbada; no podía aceptar la posibilidad de quedarle mal a su madre, el ser que más ama sobre la tierra y a quien le había prometido que le llevaría una medalla. "¿Por qué lloras boba? Si quedaste de segunda", le dijeron las compañeras que la abrazaron. La muchacha de Pasto, Nariño, sintió como sus lágrimas de tristeza se convertían en un llanto de felicidad suprema. Había conseguido plata en lanzamiento de bala durante la prueba de para atletismo de los Juegos Sudamericanos Escolares de Cochabamba, Bolivia.

Por la noche, en el hotel, los dientes blanquísimos parecían salírsele de la boca con esa sonrisa que no podía disimular. "Hoy me pasó algo raro -cuenta-, los dos primeros lanzamientos los hice bien y en el tercero estuve muy enojada, lancé con rabia y ese hubiera podido ser mi lanzamiento más alto".

En el pecho, la de plata que le llevará a Maria del Carmen Rodríguez, la mujer que según relata la impulsa y lo da todo por ella. Cuando habla de su madre, que se dedica al cuidado de bebés, los ojos se le iluminan con un amor supremo. Su padre es Pedro Antonio Cuero, un pastelero que cada fin de semana les lleva a ella y sus hermanos esas deliciosas tortas de queso que son sus preferidas. "Estudio en sexto grado, en el Colegio La Libertad. Mi hermano Luis Carlos también está compitiendo acá, el primer día no le fue bien en bala, pero luego se ganó el oro en 80 m. Y eso va a ser un orgullo para nuestros papás", relata.

Como si fuera poco, al día siguiente, en una carrera que les cortó e aliento a los ewpectadores, Paula se llevó un oro en 80 m.  Los brincos de felicidad en la pista lo dijeron todo. Y aún, ella y su hermano tienen posibilidades de más, en relevos.

Con estas, ya son 22 medallas las que la muchacha tiene en su habitación y Caterine Ibargüen es su inspiración: "El año pasado también fui Selección Colombia, en Medellín, y no me fue bien; por eso este año no podía aceptar que me pasara lo mismo".

Paula Andrea Cuero es parte de ese grupo de para atletas que en Bolivia le están dando gloria a Colombia; como Dairo Enrique Julio Agámez, que en bala consiguió oro y en 80 m. una de plata. Con 14 años, el muchacho cursa octavo grado en la IE Trementino, de ese mágico municipio que es San Bernardo del Viento, en el Caribe colombiano: "Es muy bonito, pero hay violencia y hay que cuidarse, porque se enfrentan pandillas de los diferentes pueblos", explica y reafirma que justamente la práctica deportiva es un respiro y un escape a esa situación.

Su padre, Dairo, es cultivador de arroz y María Eugenia, la madre, es ama de casa. Es el segundo de cuatro hermanos y lleva menos de un año de practica deportiva, desde que un Profe llegó al colegio y les empezó a contar de Supérate y de la posibilidad que les daba de viajar a competir.

En Cochabamba, aunque nunca dudó de la posibilidad de colgarse el oro, sintió temor, pues el competidor chileno, más alto y fuerte, parecía un rival difícil de vencer. "El ánimo del Profe Luis Noriega fue lo más importante", añade.

A ellos se suma el barranquillero Brando Miguel Valdés, de 14 años, que en salto largo obtuvo plata. Hijo de Juan Miguel y Jasmina, cursa noveno grado en el Oriental de la Arenosa. "Empecé este año, un profesor me invitó a practicar bala sí que yo supiera que era eso y luego a saltar sin tener idea". Usain Bolt es su referente, por la potencia en sus pies. Y como él, espera convertirse en deportista de alto rendimiento y competir en una olimpiada.

Finalmente, en este grupo de campeones salidos de Supérate Intercolegiados también está María Alejandra Barbosa, la hija de Tolú, Sucre, que ganó bronce en lanzamiento de bala. La hija del carpintero José Alejandro, que vive de construir Cabañas en la playa, y de María Nellys, que ofrece sus masajes a turistas y extraños junto al mar, tiene 13 años y cursa sexto grado en el Luis Pabón.
 

"En clase de educación física, el Profe me dijo que era buena y tenía fuerza", cuenta sobre sus inicios recientes en el deporte. Ella le prometió a su mamá que le llevaría dos medallas, ya ha cumplido con la mitad del compromiso y le faltan dos pruebas por competir, los 80 m. y relevos. "Siempre le pido a Dios que me dé fuerza". Volver a Tolú es su anhelo, no solo por abrazar a la mamá sino porque sus amigos, a los que adora, la esperarán con carteles y el grito de ¡Campeona!, como cuando regresó de ganar la Final Nacional de Supérate en Cali, en octubre pasado. 

prensa Supérate

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