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jueves, 07 de diciembre de 2017

Alejandra y Juliana, las chicas doradas del tenis de mesa

Las dos paisas ajustaron dos oros y una plata en los Sudamericanos Escolares de Cochabamba. A ellas se sumó el oro en dobles de Juan Pablo Bedoya y Daniel Guete.

Alejandra Alzate y Juliana Rodríguez tienen 14 años, juegan tenis de mesa hace 7 y desde los 8 lo hacen juntas. No son hermanas, pero como si lo fueran; tanto que en medio de risas confiesan que uno sus deseos en la intimidad es hacer de cuenta que tienen la misma sangre, que van creciendo y se aconsejan y consiguen "los novios más bonitos".

 

En estos Sudamericanos Escolares de Cochabamba se han convertido en estrellas, ajustando cada una dos medallas de oro, por equipos y dobles, y una de plata, en mixto.

 

Alejandra nació en Carmen de Viboral, cursa 10 grado en el Fray Julio Tobón Betancur y tiene un hermano mayor, Cristian, que juega fútbol y va camino a profesional. Su padre, Miguel Tiberio, es agricultor de papa y zanahoria; su madre, Olga Helena, se ocupa de la casa.

 

"Siempre he preferido los deportes individuales porque si gano o pierdo es solo responsabilidad mía", dice con propiedad. En su casa, donde tiene más de 100 medallas de diversos torneos, ahora ocuparán lugar especial estas conseguidas en Bolivia.

 

Juliana, también en décimo grado pero en el Calazans Femenino de Medellín, es hija del ingeniero civil Jaime Rodríguez y su madre, Monica Botero, trabaja en la alcaldía de Envigado.

 

"Este es un deporte muy duro -dice-, que requiere constancia, fuerza, agilidad y rapidez. Me gusta que es difícil; por eso da mucha satisfacción lograr un punto, ya sea en individual o en dobles".

 

El miércoles se alzaron con un oro y una plata y el jueves iban por más. Por eso, antes de acostarse, como hacen cada que van a enfrentar un juego, se arrodillaron juntas cerca a la cama y oraron: "Rezamos de todo un poco, pedimos que nos vaya bien y cada una tiene derecho a hacer tres peticiones", explica Juliana.

 

Ella y Alejandra, esas hermanas deportivas, como cualquier par de hermanos que se respeten, también tienen sus discrepancia; "pero por bobadas, como en los viajes por escoger la cama que quiere cada una... Después de un rato nos contentamos", añade Alejandra. Y entonces vuelven a soñar sobre la manera de convertir en realidad sus anhelos de gloria, así como lo han hecho en Cochabamba, de la mando de su entrenador, Raúl Valencia. 

 

Las dos paisas son parte de la delegación del tenis de mesa, un deporte que está dando alegrías al país en Bolivia, que terminaron ayer de completarse con el oro conseguido en dobles masculinos por Juan Pablo Bedoya, del colegio Corazonista, de Medellín, y Daniel Guete Quintero, de la Institución Educativa Jorge Eliécer Gaitán, de Bogotá; ellos, guiados por Óscar Ramos, su entrenador, le dieron a Colombia más motivos para celebrar.

prensa Supérate

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